Categoría: Juguettos

¿Qué juguete de la infancia recuerdas con más cariño?

Hace algunas semanas hicimos una pregunta en Facebook de juguettos: ¿Qué juguete de la infancia recuerdas con más cariño?

Esta pregunta llegó a mucha gente, ya que todos nos acordamos de algún juguete especial con el que hemos pasado horas y horas jugando cuando éramos niños.

Nos ha parecido curioso y hemos querido hacer un pequeño homenaje a los juguetes más recordados.
¡Aquí van los juguetes más míticos!

En la categoría de muñecas tenemos Barbie, Chabel y Nancy.

Juguetes como Playmobil y Lego son todo un clásico.

Otros muy comentados fueron Nenuco, Las Barriguitas y Pin y Pon.

Los juguetes son un elemento muy importante en la infancia, estos objetos animados por la imaginación de los más pequeños serán parte de nuestros recuerdos siempre, ¿Tu qué juguete recuerdas?

Un invento genial

Aladdín y Jasmine querían salir a cenar y le pidieron al Genio que hiciera de canguro de su hijo. El Genio aceptó encantado, pero nada más salir los padres por la puerta el bebé empezó a llorar. Lloraba y lloraba y era totalmente imposible acabar con su llanto. El Genio lo intentó de todas las maneras, se transformó en hombre orquesta, se transformó en todos los animales de la sabana, cambió de color, probó a hacerse grande grande y a hacerse pequeñito pequeñito, pero el bebé siguió llorando.

Antes de volver a su tamaño, el Genio se quedó descansando sentado en una de las barras de la cuna. Pero, en un descuido, el bebé le agarró por las piernas y se puso a moverlo de un lado a otro encantado del sonido que hacían los cascabeles del traje del Genio. Así estuvo un buen rato. El Genio acabó un poco mareado pero el pequeño dejó de llorar y terminó durmiéndose. Y así fue como en el lejano oriente se inventó el sonajero.

Minicuento publicado por juguettos en su catálogo de navidad 2011.

La favorita

La princesa abrazaba a su muñeca preferida, pero por más vueltas y vueltas que daba, no podía dormir. Probó a poner otro colchón en la cama, para ver si así estaba más cómoda, pero no había manera. Puso un colchón más encima, y otro y otro, pero por más colchones que ponía seguía siendo incapaz de conciliar el sueño. Algo incomodaba a la princesa. Una de las damas de la corte decidió mirar entre los colchones, a ver si podía encontrar algo que la molestase, y bajo uno de ellos descubrió una canica verd y brillante como un guisante.

- ¡Ahí estaba! - gritó la princesa - no podía dormir de lo preocupada que me sentía de no encontrar mi canica favorita.

Y con la muñeca en una mano y la canica bien guardada en la otra, la princesa por fin pudo descansar.

Minicuento publicado por juguettos en su catálogo de navidad 2011.

Un día en el bosque

Y fue entonces cuando, luciendo una gran sonrisa llena de dientes, el Lobo Veloz le dijo a Caperucita:

¿Hacemos una carrera?

mini-minicuento publicado por juguettos en su catálogo de navidad 2011.

El movimiento

 

Pulgarcito saltó desde lo más alto de la torre a la grupa del caballo. Al galope brincaron sobre las líneas enemigas llegando a situarse justo enfrente del malvado Rey Oscuro.

"Estás acabado", le dijo Pulgarcito,

"en cuanto me coma tu alfil te doy jaque mate en dos jugadas".

Minicuento publicado por juguettos en su catálogo de navidad de 2011.

Ocho agujeros

Virginie estaba aburrida. No veía un solo niño en toda la calle. De pronto, se fijó en que algo brillaba en una esquina. Era una flauta perdida. Su hermano mayor le había enseñado a tocar la sintonía de la "Guerra de las galaxias"  y probó a ver si todavía le salía. Lo que Virginie no sabía es que esa misma flauta había pertenecido años atrás al Flautista de Hamelin y que, mientras tocaba, niñas y niños apagaban sus videoconsolas y televisores y salían de sus casas incapaces de resistirse a esa música.

Sorprendida de ver a un montón de niños siguiéndola, Virginie siguió tocando hasta el parque, donde todos jugaron al rescate el resto de la tarde.

El mandón

El rey ordenó que le prepararan el pastel más bueno del mundo y para eso hizo traer a todos los pasteleros del reino. 15.237 cocineros se juntaron en las cocinas de palacio a preparar los pasteles más sofisticados que pudieran salir de su imaginación: pasteles de pompas de chocolate con confeti de melón, de moras arcoíris, de limón dulce de leche, de nubes de regaliz.... Pero ninguno gustó al rey, ninguno le pareció suficiente, uno tras otro despreció. Mientras, pasaban los días y todas las pastelerías se mantenían cerradas. Los habitantes del reino no podían tomar nada dulce, ni una magadalena, ni una palmera, y en los cumpleaños tenían que poner las velas sobre la paella.

Hasta que despúes de 3.823 pasteles, los pasteleros le dijeron al rey que por fin le habían preparado el mejor pastel, y pusieron frente a él un simple bizcocho sin nada. Cuando el rey preguntó cómo un simple bizcocho podía ser el pastel más rico, le respondieeron que era el pastel que mejor le iba a saber nunca porque nunca más un pastelero le iba a hacer otro pastel. Y de esa manera se fueron todos los pasteleros de palacio a hacer la fiesta más ducle que los habitantes del reino pudieron recordar.

Huracán

El lobo sopló y sopló con todas sus fuerzas haciendo saltar por los aires cada una de las piezas de la casa.

Los tres cerditos reían a carcajadas. "Ha sido espectacular", "tienes unos pulmones asombrosos", "ahora hacemos un castillo", "no", "un rascacielos", "un estadio de fútbol"... decían corriendo a por sus cubos de colores, mientras el lobo seguía leyendo su novela encantado de ver a los cerditos tan contentos con su nuevo juego de construcciones.

*Cuento publicado por juguettos en su catálogo de navidad 2011.