Seguro que el cole de tus peques les manda tarea para casa, y seguro que ellos nunca quieren hacerlos. ¿Tendrán razón los enanos? El americano Alfie Kohn asegura que los deberes son no son tan buenos como dicen, porque no es la cantidad, sino la calidad de tiempo que se le dedica a los deberes lo que determina el nivel de aprendizaje. ¡Seguro que los pequeñajos se alegra al saber esto!

Las cosas buenas

El objetivo de los deberes no es solo que el niño aprenda a sumar y a restar. El objetivo de los deberes es que los niños aprendan a ser ordenados, disciplinados y a que se comprometan con sus tareas.

Los deberes enseñan al niño responsabilidad y disciplina: como en casa los peques no tienen al profe detrás todo el tiempo, aprenden a trabajar solos y a asentar lo que han aprendido en el cole.

Las cosas malas

Alfie Kohn dice que no aprende más el que más estudia, sino el que mejor lo hace y el que más ganas le echa. Si nuestro niño hace los deberes con prisa porque le apetece más jugar, no servirá de nada porque no les prestarán atención suficiente.

En resumen, los deberes tienen su parte buena y su parte mala. Las razones de cada parte pesan bastante, y lo lógico es encontrar un punto medio entre las dos. Lo más importante es conseguir explotar la curiosidad del pequeñajo. Así que ya sabéis, a estudiar en el cole...¡en casa, solo se juega! Que por algo estamos en El País de Siempre Jugar

¿Vosotros qué pensáis? ¿Estáis a favor o en contra de los deberes?

Foto de Carla Arena