A pesar de lo bueno que es el deporte y de lo bien que lo pasamos corriendo de un lado a otro de El País de Nunca Jugar, a muchos niños no les gusta practicarlo. Sea cual sea la razón, tenemos que convencer al niño de que haga deporte, porque es muy sano y muy necesario. De hecho, un estudio ha demostrado que los niños que hacen deporte descansan mucho mejor que los que no lo practican.

Los patines son una manera súper divertida de hacer deporte, siempre que todos vayamos bien equipados con casco, rodilleras y coderas. Así, si nos caemos no nos haremos daño. Podemos incluso hacer circuitos con algún cono. ¡A ver quién lo hace mejor!

Con una canasta y un balón de baloncesto no solamente podemos jugar al basket, sino a muchas otras cosas. Por ejemplo, ver quién puede botar el balón más veces antes de perderlo, o cuántos tiros acertamos a canasta de seguido.

El tenis es otro deporte muy divertido, porque aparte de poder jugar solo contra una pared, se puede jugar contra otro, o en parejas...el tenis ayuda mucho a la coordinación mano-ojo, y fortalece los músculos de los brazos, para crecer muy, muy sanos y muy, muy fuertes.

El fútbol es el deporte rey, pero para pasarlo bien con un balón no hace falta ser un experto futbolista. Podemos jugar a tirar a la portería ver quién mete más goles, o a hacer pases entre los amigos para ver quién aguanta más, o incluso tirar a un cono a ver quién es el primero que lo vuelca. ¡Hay un montón de maneras de jugar! Y con todas pasaremos un rato genial.

La bicicleta también es una buena manera de hacer ejercicio. Echar carreras contra los amigos es divertidísimo, y además es fácil y rápido llegar de un lado a otro. No nos podemos olvidar del casco, ¡importantísimo para jugar de manera segura!

Como véis, hay muchas maneras de que nuestros peques se diviertan haciendo deporte. ¿Qué hacéis vosotros para motivar a vuestros hijos a hacer ejercicio?

Foto de Clappstar