El osito de peluche, un juguete tan común, tiene una historia muy curiosa que mucha gente no conoce, así que os la voy a contar.

En inglés, los osos de peluche se llaman "Teddy Bears". El nombre viene del presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt, cuyo mote era "Teddy". Un día en 1902, Roosevelt se fue de caza. Al cabo de unas horas, cuando todos los cazadores menos Roosevelt habían conseguido cazar un oso, sus ayudantes encontraron un ejemplar viejo y malherido y lo ataron a un árbol para que el presidente lo pudiera matar sin complicaciones. Pero Roosevelt se negó a cazar al oso en ese estado, y ordenó que lo mataran para que no sufriera más.

Esto llevó a que un dibujante llamado Berryman creara una tira cómica mostrando el hecho y burlándose del presidente. Morris Michtom vio el dibujo y creó un juguete en forma de cachorro de oso, y lo llamó "Teddy's Bear", haciendo referencia al oso que el presidente se negó a matar. Después de pedirle permiso a Roosevelt para su comercialización, Michtom puso el osito el el escaparate de su tienda y se convirtió en un éxito. En 1906, el osito se había vuelto tan popular que un montón de fábricas de juguetes lo estaban produciendo.

Los primeros osos de peluche se parecían más a los osos reales. Tenían el morro alargado y los ojos muy pequeños y brillantes. Con el tiempo, el juguete fue variando para hacerlo más acorde al gusto de los compradores: le hicieron la frente y el morro más pequeños y los ojos más grandes, dándoles un aspecto más tierno.

Aunque la mayoría de los ositos de peluche que se comercializan están dirigidos a los niños, hay muchas empresas y artistas que se dedican a hacer osos de peluche de coleccionista. Hay osos de todos los tamaños y de todos los materiales.

El osos de peluche se ha convertido en un objeto tan icónico que hasta tiene su propio museo. El Teddy Bear Museum se construyó en  Petersfield, Hampshire, Inglaterra, en 1984, y en 1990 se construyó uno parecido en Florida, EEUU. Ambos museos cerraron en el 2005 y en el 1006, respectivamente, y los osos se subastaron. Sin embargo, antes de su cierre, en el 2001, se hizo otro museo en Korea, que aún está abierto.

Foto del osito de Leonard John Mathews