A medida que los niños van creciendo desarrollan nuevas habilidades y cambian sus necesidades de disfrutar y divertirse. Asimismo, los juguetes deben adaptarse a este proceso de crecimiento en los niños.

Esto no significa que tengamos que ser excesivamente rigurosos con la elección del juguete adecuado cuando pensamos en la edad, porque cada niño tiene su propio proceso de crecimiento y su propio ritmo. Además hay que valorar el componente aspiracional que existe entre los niños y los juguetes: un niño de 4 años puede desear jugar con juguetes de niños mayores que él. En cualquier caso, la edad recomendada en los envases siempre es orientativa (no así la advertencia para menores de 3 años, que no pueden jugar con juguetes que estén compuestos o generen piezas pequeñas) y el juguete ha de adaptarse al niño o niña al que va destinado. Una tabla muy general que os puede ayudar:

 

De 0 a 6 meses: Sonajeros, mordedores, muñecos de goma y alfombras con actividades

De 7 a 12 meses: Pelotas, tentetiesos, balancines, andadores, juguetes sonoros.

De 13 a 18 meses: Cubos para encajar, peluches, correpasillos y arrastres.

De 19 a 24 meses: Coches, muñecas, instrumentos musicales y animalitos.

De 2 a 3 años: Triciclos, teléfonos, pizarras y cubos.

De 3 a 5 años: Reproductores musicales, cuentos, marionetas, juegos de reglas, puzzles...

De 6 a 8 años: Bicicletas, coches teledirigidos y juegos de experimentos.

De 9 a 11 años: Complementos deportivos, juegos de estrategia, audiovisuales y electrónicos.

Más de 12 años: Construcciones complejas, libros, música y videojuegos.