Hoy le dedicamos este espacio a un señor muy simpático, presidente del Instituto Nacional para el Juego en EE.UU, que responde al nombre de Stuart Brown. También es investigador científico, profesor universitario, asesor de Mattel y conferenciante. En efecto, amigos, un hombre que sabe mucho de esto, y con el que no podemos estar más de acuerdo: jugar es mucho más que diversión.

En una conferencia de 2008 Stuart Brown explicó de una forma sencilla y amena las conclusiones a las que ha llegado tras muchos años de investigación:

  • El juego es una faceta instintiva del ser humano.
  • Jugar cuando somos pequeños mejora nuestra vida adulta.
  • El juego social es imprescindible para sentirnos parte de un colectivo y establecer lazos de confianza.
  • Jugar de forma caótica, saltar, gritar... nos ayuda a regular nuestras emociones.
  • El juego es la construcción de una historia. Entendemos nuestra vida y las vidas de los demás como un relato, como un juego imaginativo individual.
  • Jugar es un rasgo único de la especie humana: estamos diseñados para jugar toda la vida.
  • Nada estimula y desarrolla tanto el cerebro como jugar.
  • Jugar implica explorar, y al explorar probamos cosas nuevas, desarrollando así nuestra capacidad de adaptación al medio.
  • Todos tenemos la capacidad de jugar.

Finalmente una idea muy interesante que nos invita a ver el juego desde otra perspectiva: “Lo opuesto a jugar no es trabajar; lo opuesto al juego es la depresión”. Mediante el juego podemos cambiar las cosas, cambiar nuestra vida y mejorarla.

¿Acaso no es el juego un lugar maravilloso al que siempre queremos regresar?

 

Foto de Bill A.