La princesa abrazaba a su muñeca preferida, pero por más vueltas y vueltas que daba, no podía dormir. Probó a poner otro colchón en la cama, para ver si así estaba más cómoda, pero no había manera. Puso un colchón más encima, y otro y otro, pero por más colchones que ponía seguía siendo incapaz de conciliar el sueño. Algo incomodaba a la princesa. Una de las damas de la corte decidió mirar entre los colchones, a ver si podía encontrar algo que la molestase, y bajo uno de ellos descubrió una canica verd y brillante como un guisante.
- ¡Ahí estaba! - gritó la princesa - no podía dormir de lo preocupada que me sentía de no encontrar mi canica favorita.
Y con la muñeca en una mano y la canica bien guardada en la otra, la princesa por fin pudo descansar.
Minicuento publicado por juguettos en su catálogo de navidad 2011.


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