La fórmula

 

 

 

 

Merlín mezclaba y remezclaba extraños mejunjes en su caldero, las llamas llenaban de sombras las paredes de la cueva, insólitos olores espesaban la atmósfera. El mago resoplaba y lanzaba maldiciones al techo:

” ¡ Recontracuernos de narval ! “

“¡ Pústulas de ala de murciélago ! “

“¡ Recórcholis mohosas !”

” ¡¡¡¿¿POR QUÉ NO ME QUEDARÁN LAS ROSQULLAS COMO A MI MAMÁ  ??!!! “

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