Mamá, papá, ¿jugamos?

Mamá, mamá, ¿juegas conmigo? Papá, ¿me coges? Mira, mira, mamá, ven… Papá, papá, ¿jugamos?

Cómo conjugar todas estas peticiones cuando dan las 7 de la tarde y hay que preparar la reunión del día siguiente, hacer la cena, bañarles… Los beneficios del juego entre padres e hijos son indiscutibles:

Estimula nuestra creatividad y la suya.

Favorece nuestros vínculos físicos y emocionales.

Fomenta la confianza y la comunicación…

Pero a veces es complicado compaginar su vitalidad con nuestro agotamiento y desgaste diario. Hoy en Juguettos os proponemos algunas ideas para favorecer el juego entre padres e hijos y convertirlo en un momento de disfrute y diversión para todos.

 

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Haz cualquier lugar bueno para jugar : ¿Por qué no jugar sobre la encimera mientras papá cocina? ¿O en la bañera mientras mamá les baña? ¿Y si hoy ponen la mesa los Clicks? ¿O Barbie? Cualquier lugar es idóneo para jugar, hasta las actividades cotidianas se pueden convertir en fuente de inspiración para crear divertidos juegos. ¿Quién dice que el pasillo no es un magnífico lugar para celebrar carreras?

Panifica pequeños juegos: Abandonemos durante quince minutos ¿qué son quince minutos? nuestro yo adulto para pensar como lo haría nuestro hijo, tirémonos al suelo, olvidemos las reglas. Cinco minutos después podremos alternar con algo de trabajo o actividad doméstica, mientras ellos planifican el siguiente juego. De quince en quince minutos, habrá tiempo para todo.

Baila con ellos: Porque el baile es un magnífico juego. Escoged juntos una canción que os guste y saltad, cantad, desestresaos 🙂 Para ellos será un excelente ejercicio físico y para nosotros un divertido modo de eliminar tensión.

Teatro casero: Sugiéreles que ideen una obra de teatro mientras tú terminas tus compromisos laborales o domésticos; que se disfracen, que hagan el decorado y piensen el argumento.  Escenificarla delante de sus padres será el mejor premio para ellos.

Juegos itinerantes: Si tienes que ir de un sitio a otro, en el coche, en el metro, elige juegos que no necesiten escenario ni tablero. “Caliente o frío”, “Palabras encadenadas”, “Tú tarareas y yo adivino”, “Veo, veo”… ¿Se os ocurre alguno más?…

Sea cuál sea el juego, dure lo que dure, para los peques no hay mejor forma de crecer que imaginando, charlando y jugando con su madre y/o con su padre. Juntos o por separado ¡Son tantas cosas buenas las que se pueden hacer!

 

 

 

 

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