Ocho agujeros

<img class="imgdcha" src="http://juguettos-blog.s3.amazonaws.com/Ochoagujeros.PNG"  y probó a ver si todavía le salía. Lo que Virginie no sabía es que esa misma flauta había pertenecido años atrás al Flautista de Hamelin y que, mientras tocaba, niñas y niños apagaban sus videoconsolas y televisores y salían de sus casas incapaces de resistirse a esa música.

Sorprendida de ver a un montón de niños siguiéndola, Virginie siguió tocando hasta el parque, donde todos jugaron al rescate el resto de la tarde.

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