¡Vámonos de parques! (2ª parte)

Seguimos recorriendo el mundo saltando de parque en parque. Y aunque parezca un largo viaje no lo es tanto, ya que todos los parques del mundo se conectan por caminos secretos. No son difíciles de encontrar, basta con ponerse a jugar.

¡Jugando cabeza abajo!

En la otra punta del mundo, en Sydney (Australia), existe un lugar junto a un gran río donde las montañas se han vuelto de colores. Se trata del parque Blaxland, un paraje lleno de pasadizos, toboganes, lugares donde brincar, columpiar, mojarse y pararse a descansar en una casa del árbol gigante.

Foto vía thedailybuzz.com y jmddesign.com.au

¡Corre como el viento!

Los objetos reciclados son más felices porque pueden vivir distintas vidas, pero cuando son reciclados para convertirse en un parque de juegos está felicidad es total. Este ejemplo podemos encontrarlo en Rótterdam, donde las aspas de los molinos de viento, después de generar electricidad de forma ecológica, generan risas en forma de campo de juegos.

Imágenes vía inhabitat.com

¡Juegoleojuegoleo!

Nunca tenemos que olvidar que leer también es jugar. Entretiene, divierte y educa. En esta librería de China, llamada Kid’s Republic Bookstore, han convertido las estanterías con libros en un parque lleno de recovecos para ponerse a leer en cualquier postura y un camino de colores para que viaje sin fronteras la imaginación.

Fotos vía designrulz.com

¡Un parque de rechupete!

Imagina un parque lleno de chucherías gigantes que se pudieran escalar, saltar y deslizar. Esta idea la han llevado a la realidad en el Charlton Park de Londres, donde las estructuras de juego están adornadas por piezas de vivos colores que convierten el resultado en una mezcla entre juego y arte.

Foto vía thedailybuzz

Todos estos parques son fantásticos, pero no más fantásticos que el parque de tu esquina. Porque para jugar y convertir cualquier lugar en un castillo, una nave espacial o un submarino solo se necesita ganas de pasar un buen rato con tu imaginación.

¡Vámonos de parques! (1ª parte)

La mayoría de las veces las ciudades no están hechas del tamaño de los niños. Son demasiado grandes, los botones están muy altos, resultan ruidosas, no puedes correr sin que resulte peligroso… pero a veces los arquitectos se acuerdan de cuando eran pequeños y planean espacios donde la actividad más importante sea jugar. Os traemos algunos rincones del mundo sorprendentes donde todo esta hecho a la medida de los más pequeños.

¡Vaya punto de museo!

El museo de Hakone fue el primer museo al aire libre abierto en Japón. Tiene esculturas de artistas famosos como Picasso y Henry Moore, pero la parte más sorprendente es un terreno de juego y descubrimiento hecho por entero de madera y un tejido muy parecido a la lana y con el que han realizado todo un espacio trenzado.

Fotos de entertainmentdesigner.com

¡¿Quién vive en la piña en el fondo del mar?!

Para sentirse como Bob Esponja nada mejor que visitar el Feliz Cubo de Agua Mágico (Happy Magic Water Cube). Este parque de atracciones acuáticas se construyo en una de las sedes de las olimpiadas de Pekín. Está lleno de piscinas, ríos, toboganes y cataratas. Pero eso sí, cuidadito que también está plagadito de medusas.

Fotos vía architizer.com.

¡Un parque de altura!

En pleno corazón de Nueva York podemos encontrar el Campo de Juegos de la Imaginación de Burling Slip. En este campo disfrutaremos de un parque de aventuras, un bosque sonoro y, una de las cosas más increíbles, un espacio del parque que niñas y niños pueden construir siguiendo su imaginación.

Foto vía thedailybuzz.com

¡Levad anclas!

Copenhague es una ciudad rodeada por el mar. Para crecer, en muchos lugares fueron ganando terreno a la costa y ahora han querido hacer que vuelva el mar. Para ello han construido el parque de la Costa Perdida de Trinidad, con restos de barcos, arena, pedazos de la carga de antiguos navíos y mucha diversión.

Fotos vía monstrum.dk

¡Estoy aquí!

Empiezan las clases y dentro de nada vuestras hijas e hijos tendrán que empezar a aprender listas, que a ellos les parecerán interminables, de países, capitales, ríos, lagos, montañas, islas y cabos.

Samuel Sierra (CC)

Si se aprenden estos nombres como loros no tardarán en volver a olvidarlos, y es una pena, porque conocer el mundo, sus lugares y medidas expande las mentecillas hasta hacerlas inmensas, consiguiendo que nos miremos menos al ombligo y veamos más lejos convirtiéndonos en ciudadanos del mundo.

Foto de I ehtan (CC)

Por eso en el País de Siempre Jugar queremos convertir los mapas en juego y conseguir así que, pequeñas y pequeños, descubran que aprender a usar los mapas puede ser muy divertido. Ayudándonos a la orientación espacial (evitando que los pequeños se desorienten y pierdan fácilmente), haciendo que disfrutemos más los viajes, abriéndonos “un mundo” de conocimientos y volviéndonos más tolerantes.

¿Cómo jugar con los mapas?

Con los niños más pequeños los mapas sirven para identificar colores (de los distintos países), y más adelante aprender a descubrir ríos, mares, lagos y montañas.

Foto de darviel (CC)

Coloca un mapa en su habitación y con chinchetas de distintos colores jugar a poner los lugares en los que habéis estado de viaje (se puede poner sujeta con la chincheta una foto del viaje) y otros colores para los lugares donde queréis ir (con una imagen de alguna revista). Señala también donde vivís vosotros con una foto del niño o la niña, y también donde viven vuestros familiares con sus fotos respectivas (los abuelos, los tíos, los amigos que se hayan tenido que ir a vivir lejos…). Poco a poco os ira quedando un mapa súper chulo.

Cuando vayáis a hacer un viaje repasa el trayecto con tus hijos. Mirar por donde vais a pasar y así, luego podrán reconocer esos lugares en el trayecto y el viaje se convertirá en un juego de buscar y encontrar.

Foto de FCV (CC)

Con la ayuda de un mapamundi, y varias niñas y niños, hacer competiciones de quién encuentra antes lugares en el mapa. En una hoja de papel que cada niño se dibuje un pasaporte, quien vaya encontrando antes cada lugar lo pone en su pasaporte con un sello, quien más sellos tenga al final del juego gana el premio al mejor explorador.

Dibuja un mapa de tu casa y escóndele notas a tus hijos. Con la ayuda del mapa y las pistas de las notas deberán encontrar el tesoro escondido (que puede ser una bolsa de canicas bien brillantes o monedas de chocolate). Para que aprendan orientación y a aplicar medidas, en las notas usa los conceptos como derecha-izquierda, un metro adelante, seis pasos hacia el norte, etc. Ayuda a tus hijos a encontrar cómo está orientada la casa viendo por donde sale el sol, así encontrarás el este, y por donde se oculta, que será el oeste. Si pones la mano derecha hacia donde sale el sol y la izquierda donde se pone, tu nariz mirará al norte y tu culo al sur.

Globos terráqueos. Foto de Marcosesperon (CC)

En algún cumple regala a tus hijos un globo terráqueo. Descubrirás que es algo que llama la atención a cualquier niño. Hay de muchos tipos como este o este. Así descubrirán que el mundo es redondo como una pelota porque es un lugar para jugar.

Además, con la ayuda de los mapas podrás encontrar el País de Siempre Jugar. Es fácil, juega y ya verás como lo encuentras.